lunes, 9 de marzo de 2015

.- simplemente irresistible .- 38 y 39

Capítulo 38
__________ cruzó los brazos y ladeó la cabeza.
—Claro que quería y yo se lo iba a devolver, pero él donó toda mi ropa al Ejército de Salvación.
—Vaya. ¿Cómo es que tenía tu ropa?
—Cuando me fui de la boda, dejé todo allí menos mi neceser. Todo lo que me quedaba era ese estúpido vestido rosa.
—Sí. Recuerdo aquel vestidito.
—Cuando le llamé para preguntar por mi ropa, no quiso hablar conmigo. Le dijo a su ama de llaves que dejara el anillo en las oficinas porque se iba de viaje con su secretaria. El ama de llaves tampoco fue muy amable que digamos, pero por lo menos me dijo lo que había hecho con mis cosas. —__________ no estaba especialmente orgullosa de haber vendido el anillo, pero Virgil había tenido la culpa.
-»Tenía que volver a comprar todas mis ropas a cuatro o cinco dólares el lote y no tenía dinero.
—Así que vendiste el anillo.
—A un joyero que se sintió sumamente feliz de comprármelo por la mitad de precio. Cuando conocí a Mae, su negocio de catering no marchaba demasiado bien. Le di un montón de dinero que conseguí por el anillo para pagar algunas deudas. Ese dinero ayudó, pero he llegado hasta donde estoy con mi trabajo.
—No te estaba juzgando, __________.
No se había dado cuenta de que sonara tan a la defensiva.
—Puede que algunas personas lo hicieran, si supieran la verdad.
La diversión brilló en sus ojos.
—¿Cómo voy a juzgarte? Jesús, me casé con DeeDee Delight.
—Cierto. —__________ se rió como cuando Rhett Butler contaba sus travesuras a Scarlett O'Hara—¿Sabe Virgil algo de Lexie?
—No. Todavía no.
—¿Qué crees que hará cuando lo descubra?
—Virgil es un hombre de negocios muy listo y yo soy su jugador más valioso. No creo que haga nada. Han pasado siete años y, de cualquier manera, es agua pasada. Por supuesto, no creo que vaya a ponerse a saltar de alegría cuando sepa de la existencia de Lexie, pero trabajamos bastante bien juntos. Además, ahora está casado y parece feliz.

Claro, sabía que se había casado. Los periódicos locales habían escrito la crónica de su boda con Caroline Foster Duffy, directora del Museo de Arte de Seattle. __________ esperaba que Tom estuviera en lo cierto y que Virgil fuera feliz. Ella no le guardaba rencor.
—Contéstame otra cosa.
—No. Contesté a tu pregunta, ahora es mi turno.
Tom negó con la cabeza.
—Te conté lo de DeeDee y mi dependencia del alcohol. Son dos secretos. Así que me debes una más.
—Vale. ¿Qué?
—El día que trajiste las fotos de Lexie a mi casa flotante mencionaste que te sentías aliviada de que le fuera bien en la escuela. ¿Qué quisiste decir? —Ella no quería hablar de su dislexia con Tom Kaulitz—. ¿Es por qué piensas que soy un deportista estúpido? —preguntó, apoyándose sobre el respaldo de la silla.
Su pregunta la sorprendió. Aparentaba estar calmado y frío como si su respuesta no tuviera importancia. Pero presintió que le importaba más de lo que él quería que supiera.
—Siento haberte llamado estúpido. Sé lo que es ser juzgado por las apariencias.

Mucha gente tenía dislexia, se recordó a sí misma, pero saber que personas famosas como Cher, Tom Cruise o Einstein también la tenían no se lo ponía más fácil a la hora de revelárselo a un hombre como Tom.
—Mi preocupación por Lexie no tenía nada que ver contigo. Cuando era niña, no me iba bien en la escuela. Las letras y los números me daban bastantes problemas.
Excepto por la leve arruga que apareció entre sus cejas, él permaneció inexpresivo. No dijo nada.
—Pero deberías haberme visto en la escuela para señoritas —continuó, esforzándose por mantener el tono superficial de su voz e intentando arrancarle una sonrisa—. Puede que fuera la peor bailarina del curso, pero destaqué en modales. De hecho, fui la primera de la clase.
Él sacudió la cabeza y la arruga desapareció.
—No lo dudo ni por un segundo.
__________ se rió y bajó un poco la guardia.
—Mientras otros niños aprendían de memoria la tabla de multiplicar, estudié cómo poner la mesa. Sé las posiciones correctas para todo, desde tenedores para camarones a lavamanos. Mientras las chicas leían a Nancy Drew, yo leía sobre cubertería. No tengo ningún problema en distinguir entre la cubertería del almuerzo y la de la cena, pero palabras como «los» y «sol», o «nos» y «son», aún me dan pánico.
Tom entrecerró los ojos.
—¿Eres disléxica?
__________ se enderezó.
—Sí. —Sabía que no debería sentir vergüenza. Aun así añadió—: Pero he aprendido a hacerle frente. Las personas dan por supuesto que alguien que tiene dislexia no puede leer. Pero no es cierto. Aprendemos de manera diferente. Leo y escribo como la mayoría de la gente, aunque las matemáticas nunca serán mi fuerte. Ser disléxica no me molesta demasiado.
Clavó los ojos en ella un momento, luego dijo:
—Pero te molestó cuando eras niña.
—Claro.
—¿Te hicieron pruebas?
—Sí. En cuarto me examinó una especie de médico. Aunque no lo recuerdo demasiado bien. —Ella echó hacia atrás la silla y se puso de pie, sintiendo cómo crecía el resentimiento en su interior. 
Hacia Tom por forzarla a explicarle su problema como si fuera asunto suyo. Y también sintió la vieja amargura hacia el doctor que había trastocado su joven vida—. Le dijo a mi abuela que tenía una disfunción en el cerebro, no es que estuviera equivocado del todo, pero era un término bastante rudo y generalizado. En los años setenta, la dislexia, al igual que el retraso mental, se consideraba una disfunción del cerebro. —Se encogió de hombros como si en realidad no tuviera importancia y soltó una risita forzada—. El doctor dijo que nunca sería demasiado lista. Así que crecí sintiéndome retrasada y un poco perdida.
Tom se levantó lentamente y desplazó la silla hacia atrás. Volvió a entrecerrar los ojos.
—¿Nadie le dijo nunca a ese médico de mierda que se fuera a joder a su madre?
—Yo... yo... —tartamudeó __________ sorprendida por su cólera—. No puedo imaginar a mi abuela usando esa palabra con J. Era baptista.
—¿No te llevó a otro médico? ¿A cualquier otra parte? ¿A otro especialista? ¿No hizo ninguna jodida cosa más?
—No. —«Me matriculó en una escuela para señoritas», pensó.
—¿Por qué no?
—No creo que pensara que se pudiera hacer más. Eran mediados de los setenta y no existía tanta información como ahora. Pero aún hoy, en los años noventa, a los niños se les diagnostica mal algunas veces.
—Bueno, eso no debería ocurrir. —La mirada de Tom vagó por su cara, luego la volvió a mirar a los ojos.
Él todavía tenía cara de disgusto, pero no se le ocurría ninguna razón por la que a él pudiera importarle. Esta era una faceta de Tom que jamás había visto. Una faceta compasiva. Ese hombre que tenía delante, el hombre que se parecía a Tom, la confundía.
—Debería irme ahora a la cama —dijo en voz baja.
Él abrió su boca para decir algo, luego la cerró otra vez.
—Dulces sueños —le dijo finalmente, y ella se marchó.

Pero __________ no soñó con los angelitos. No soñó con nada. Se quedó en la cama, con la mirada fija en el techo y escuchando la respiración regular de Lexie en la cama de al lado. Permaneció despierta, pensando en la fiera reacción de Tom. Cada vez se sentía más confundida.
Pensó en las esposas de Tom, sobre todo en Linda. Después de tantos años, él todavía no se resignaba a hablar de su muerte. __________ se preguntó qué clase de mujer podía haber inspirado tal amor en un hombre como Tom. Y se preguntó si habría alguna mujer en algún sitio que pudiera ocupar el lugar de Linda en el corazón del deportista.
Al pensar en eso se dio cuenta de que la verdad era que esperaba que no pasara. No le agradaban en absoluto esos sentimientos, pero no podía negarlos. No quería que Tom encontrara la felicidad con alguna mujer flaca. Quería que se arrepintiera del día en que se había deshecho de ella en Sea-Tac. Quería que se diera de tortas el resto de su vida. No es que quisiera estar otra vez con él porque, claro está, ella ni siquiera consideraría esa opción. Sólo quería que sufriera. Quizá entonces, cuando hubiera sufrido lo suficiente, le perdonara por ser un imbécil insensible y haberle roto el corazón.
Quizá.

Capítulo 39
__________ tuvo que elegir entre montar en bicicleta por la arena, ir a los coches de choque o patinar a lo largo del paseo marítimo. Ninguna de las tres alternativas la emocionaban demasiado; de hecho, todas se aproximaban a la idea que tenía del infierno, pero como tenía que elegir una, o aceptar la elección de Lexie de ir a los coches de choque, escogió patinar. No lo eligió porque lo hiciera bien. Es más, la última vez que lo probó había sufrido una caída tan dura que tuvo que contener las lágrimas. Se había sentado en un banco mientras los niños pequeños pasaban velozmente por su lado, viendo lucecitas y con el trasero doliéndole de tal manera que tuvo que recurrir a toda su fuerza de voluntad para no frotárselo con las manos. La experiencia con los patines seguía tan viva en su mente que casi habían ganado los coches de choque a pesar del riesgo de sufrir golpes, pero entonces había visto el paseo marítimo que se extendía a lo largo de la playa bordeando el océano con un murete de piedra de casi un metro. Los bancos de piedra atraparon su mirada de inmediato ayudando a inclinar la balanza.

En ese momento se encontraba allí sentada con la brisa del océano meciéndole la coleta; __________ suspiró feliz. Estiró el brazo por encima del respaldo del banco de piedra y cruzó las piernas; balanceó el patín izquierdo de un lado a otro como la marea del océano a unos cientos de metros de allí. Pensó que era probable que pareciera un poco extraña, allí sentada con su blusa blanca sin mangas de seda y encaje, la diáfana falda púrpura y los patines alquilados. Pero prefería parecer rara, que patinar y caerse de culo.
Se contentaba con estar sentada donde estaba y ver cómo Tom enseñaba a patinar a Lexie. Cuando estaban en casa, Lexie hacía rodar por el barrio sus patines de Barbie, pero para enseñarle a patinar con unos con las ruedas en línea hacía falta práctica y __________ estaba encantada de que hubiera alguien mejor preparado que ella para hacerlo. También estaba un poco sorprendida de descubrir que en lugar de sentirse apartada, se había sentido liberada de un deber tan arriesgado.
Al principio, los tobillos de Lexie se habían tambaleado un poco, pero Tom la situó delante de él, la cogió por los brazos y colocó sus patines junto a los de Lexie. Luego él se impulsó y los dos comenzaron a moverse. __________ no podía oír lo que le decía a Lexie, pero observó cómo su hija inclinaba la cabeza y movía los pies al mismo tiempo que Tom.
Con la altura añadida de las ruedas, Tom se veía enorme. La cabeza de Lexie apenas alcanzaba la cintura de los pantalones vaqueros cortos en los que había remetido una camiseta Bad Dog. Lexie, con su camiseta fucsia con la imagen de un gatito, parecía muy pequeña y delicada patinando entre los grandes pies de su padre.
__________ les observó patinar, luego volvió la mirada a los turistas que paseaban por el paseo marítimo. Una joven pareja caminaba sin prisa empujando un cochecito de niño y __________ se preguntó como hacía a menudo cómo sería tener un marido, cómo sería formar parte de la familia típica. Aunque estaba contenta con la suya, no podía evitar preguntarse cómo sería poder compartir las preocupaciones con un hombre. Pensó en Charles y sintió remordimientos de conciencia. Le había comentado sus planes de pasar las vacaciones en Cannon Beach, pero había omitido un detalle importante. Había omitido a Tom. Charles incluso la había llamado la noche antes de salir para desearle un buen viaje. Podría habérselo explicado todo en ese momento, pero no lo hizo. Ya se lo diría en otra ocasión. A Charles no le haría gracia y no lo podía culpar.
Una bandada de gaviotas pasaron chillando por encima de ella, haciendo que dejara de pensar en Charles y observara a varios niños que lanzaban pan desde el bordillo del murete del paseo marítimo hacia la playa. __________ observó las aves y a los niños durante un rato antes de volver a prestar atención a Tom y Lexie. Tom patinaba de espaldas a ella y se permitió deslizar la mirada por sus pantorrillas musculosas, las rodillas y los duros muslos hasta la cartera que le formaba un bulto en el bolsillo trasero. Luego él cruzó un pie sobre el otro y, de repente, empezó a patinar hacia delante, al lado de Lexie. __________ miró a su hija y se rió. Las pestañas de Lexie le ocultaban los ojos y su cara mostraba lo concentrada que estaba en lo que Tom le decía. Los dos giraron lentamente y pasaron a su lado. Tom la buscó con la mirada. __________ bajó la vista cuando él la miró y se asombró interiormente de cuánto se parecían padre e hija. Siempre había pensado que Lexie se parecía más a Tom que a ella, pero con los dos mostrando esa expresión de concentración, las similitudes eran asombrosas.
—Creía que tú también ibas a patinar —le recordó él.
Eso es lo que había dicho y él la había creído.
—Ah, y lo voy a hacer —mintió.
—Entonces ven aquí —le indicó con un gesto de la cabeza.
—Necesito practicar un poco más. Sigan sin mí.
Lexie levantó la mirada de los pies.
—Fíjate, mamá, mira lo bien que lo hago ahora.
—Sí, ya lo veo, cariño. —Tan pronto como giraron de nuevo, __________ siguió observando a la gente que pasaba. Esperaba que cuando volvieran a pasar por delante de ella, Tom y Lexie se hubieran cansado ya del patinaje y los tres pudieran ir a comprar regalos.
Pero sus esperanzas se esfumaron cuando Lexie pasó rodando como si hubiera nacido con ruedas en los pies.
—No vayas demasiado lejos —le dijo Tom a Lexie y tomó asiento al lado de __________ en el banco de piedra—. Es muy buena para la edad que tiene —le dijo y luego sonrió, era obvio que se sentía orgulloso de sí mismo.
—Siempre ha aprendido muy rápido. Caminó una semana antes de cumplir los nueve meses.
Él se miró los pies.
—Creo que yo también.
—¿En serio? Me preocupaba que se le arquearan las piernas por andar tan pronto, pero no hubo manera de detenerla. Además Mae me dijo que todas esas cosas de las piernas arqueadas eran cuentos de viejas.
Guardaron silencio unos momentos mientras observaban a su hija. Se cayó sobre el trasero, se levantó y siguió de nuevo.
—Caramba, eso sí que es la primera vez que lo veo —dijo ella, asombrada de que Lexie no regresara junto a ella con grandes lágrimas en los ojos.
—¿Él qué?
—Que no se ponga a llorar pidiendo tiritas.
—Me dijo que hoy se iba a comportar como una chica adulta.
—Hum. —__________ entrecerró los ojos y miró a su hija. Quizá Mae tenía razón. Quizá Lexie era más cuentista de lo que __________ creía.
Tom la agarró por el codo desnudo.
—¿Estás lista?
—¿Para qué? —preguntó, aunque tenía el mal presentimiento de que conocía la respuesta.
—Para patinar.
Ella descruzó las piernas y se giró en el banco hacia él. Lo rozó con la rodilla a través de la tela fina de su falda.
—Tom, voy a ser honesta contigo. Odio patinar.
—¿Entonces por qué quisiste patinar?
—Por este banco. Pensaba quedarme aquí y mirarlos.
Él se levantó y le tendió la mano.
—Vamos.
La mirada de __________ ascendió desde la palma abierta de la mano de Tom hasta su brazo. Luego lo miró a la cara y negó con la cabeza.
Él respondió emitiendo un cacareo.
—Eso es muy infantil. —__________ puso los ojos en blanco—. Puedes aliñarme y servirme en bandeja, pero no patino.
Tom se rió y aparecieron unas arruguitas en las esquinas de esos ojos marrones.
—Como prometí portarme lo mejor posible, no haré ningún comentario sobre cómo me gustaría aliñarte.
—Gracias.
—Venga __________, te ayudaré.
—Necesito más ayuda de la que tú me puedas dar.
—Cinco minutos. En cinco minutos te prometo que patinarás como una profesional.
—No, gracias.
—No puedes quedarte aquí sentada, __________.
—¿Por qué no?
—Porque te aburrirás —luego él se encogió de hombros y añadió—: y porque Lexie se preocupará por ti.
—Lexie no se preocupará por mí.
—Claro que lo hará. Me dijo que no quería que estuvieras sentada aquí sola.
Tom estaba mintiendo. Como cualquier niño de seis años, Lexie era básicamente egocéntrica y sólo se acordaba de su madre cuando quería algo.
—¿Si voy contigo cinco minutos luego dejarás que me siente en el banco sin molestarme más? —preguntó, esperando que se lo prometiera.
—Te lo prometo y de paso te prometo también que no te dejaré caer.
__________ suspiró con resignación, colocando una mano sobre la suya y la otra sobre la pared de piedra.
—No soy demasiado buena deportista —le advirtió mientras se levantaba con cuidado.
—Bueno, tienes talento para otras cosas.
Ella estaba a punto de preguntarle lo que quería decir, pero él aprovechó para colocarse detrás de ella plantándole sus fuertes manos en las caderas.
—Además de un buen par de patines —le dijo al oído izquierdo—, lo más importante es el equilibrio.
__________ sintió que el aliento de Tom le cosquilleaba la piel del cuello.
—¿Dónde pongo las manos? —preguntó ella.
Tom tardó tanto en contestar que ella llegó a pensar que no lo iba a hacer. Entonces, cuando estaba a punto de abrir la boca para repetir la pregunta, él dijo:
—Donde quieras.
Ella cerró los puños y dejó caer las manos a los costados.
—Tienes que relajarte —le dijo mientras bajaban rodando lentamente por el paseo marítimo—. Pareces una estatua con ruedas.
—No puedo remediarlo. —La espalda de ella chocó contra el pecho de Tom y las manos masculinas le ciñeron las caderas con fuerza.
—Te aseguro que puedes. Sólo tienes que doblar las rodillas un poco y equilibrar el peso sobre los pies. Luego te impulsas con el pie derecho.
—¿No han pasado ya los cinco minutos?
—No.
—Me voy a caer.
—No te dejaré caer.
__________ miró con rapidez el paseo marítimo, divisando a Lexie a una corta distancia, luego bajó la mirada a los patines.
—¿Estás seguro? —le preguntó una última vez.
—Por supuesto. Hago esto para ganarme la vida. ¿Recuerdas?
—De acuerdo. —Con mucho cuidado dobló las rodillas ligeramente.
—Vale. Ahora date un pequeño impulso —la instruyó, pero cuando lo hizo sus pies comenzaron a deslizarse hacia delante. El antebrazo de Tom se cerró alrededor de su cintura y su otra mano la agarró para evitar que cayera. Ella se encontró apretada contra su pecho y se quedó sin aliento. Se preguntó si él sabía qué había agarrado.


HOLA!!! YA SABEN 3 O MAS Y AGREGO MAÑANA ... ADIOS :))

5 comentarios:

  1. Aewww porque Tom es tan lindoooo , me vuelve loca jajajajaja , sube el otro cap prontooo byeeeeee

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  2. Estoy segura que Tom si sabe q le agarro un seno..
    Yo quero saber de los padres de (tn)..

    Amo esta adaptacion!

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  3. Guaooo Tom si es lindo de verdad, y estoy de acuerdo con jennifer estoy segura de q Tom sabe que le agarro un seno hayyy virgi como siempre dejándome intrigada mijaaa me encantooo espero los próximos caps me muero x leerlos!!!

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